El título de esta novela bien podría servir para resumir los resultados de la Asamblea Nacional Extraordinaria que el BNG ha celebrado recientemente. Y es que pocas eran las quinielas que apostaban por un resultado diferente: Guillerme Vázquez nuevo portavoz nacional del BNG.Como en las mejores tardes de la Feria de San Isidro, el cartel lo engrosaban los más grandes diestros de la profesión, aunque los protagonistas de este cartel presumen más bien de zurdos. La mejor fórmula para una buena tarde de faenas es la que consigue reunir en el mismo coso a una “vieja” gloria, Xosé Manuel Beiras, que atraiga al público más entregado y enfervorecido, a alguien que despunte en la actualidad y además haya tomado la alternativa con otro de los grandes, Carlos Aymerich, a una “joven” promesa de la mano de alguno de los más ilustres apoderados, Guillerme Vázquez, y como no, a algún espontáneo que a última hora salta al ruedo para tener su minuto de gloria, Rafael Villar.
Pero ni el cartel, ni la expectación despertada entre la sociedad, ni el interés con que los medios de comunicación siguieron este evento permitió disfrutar de los tres tercios, porque si bien las puyas y las banderillas ya venían clavándose desde hace tiempo, el tercer tercio se resumió a los muletazos de Camilo Nogueira y Xosé Manuel Beiras y al estoque final de Francisco Rodríguez. Y con los delegados en pie aplaudiendo la mejor faena, la imagen del quintanismo herido de muerte y desangrándose en el medio del ruedo sirve para dejar claro que modelo de movimiento frentista quiere ser el BNG.
Y de esta forma, tras la suerte de varas, ha quedado más que latente que el quintanismo no ha sabido sobrevivir a su precursor, que tras su paso por San Caetano el BNG ha retomado las tesis de la U con más fuerza que nunca, que vuelven los tiempos de la pancarta y el radicalismo y que una futura reedición de la coalición del bipartito es cada vez más, teniendo en cuenta el rumbo que han tomado las dos fuerzas políticas, una utopía.
Pero aun queda la tarea más difícil: sacar el toro muerto de la plaza. Hay que decidir si Aymerich sigue de portavoz parlamentario o es necesario pedir las dos orejas y el rabo para dar la faena por zanjada. Hay que ver cómo se articula la estrategia del nuevo portavoz nacional, porque parece que el paseíllo va a tener que darlo pero por fuera de la Plaza, al carecer de escaño en el Parlamento. Hay que esperar para escuchar los pasodobles que tocarán los músicos de la nueva banda elegida el pasado 10 de Mayo. Hay que ver si definitivamente Xosé Manuel Beiras decide, tras su última y fracasada faena, cortarse la coleta, eso sí, dándole antes la alternativa a Martiño Noriega. E incluso, hay que ver cuál será la retirada del maestro Anxo Quintana, que tras la dura cornada parece que en vez de salir por la puerta grande tendrán que trasladarlo a la enfermería… Lo único que hay claro a día de hoy es que, cómo se dice en el argot taurino, “toro muerto, vaca es”.


