
Esto debe ser lo que ha pensado José Manuel Barreiro al ser nombrado vicepresidente del PPdeG por quien tiempo atrás fuera su contrincante en la carrera por el relevo de Fraga al frente del partido, allá por 2006. Y es que de alguna manera había que premiar los buenos resultados obtenidos en Lugo el pasado 1 de Marzo, a pesar de luchar en el feudo del Goliat Pepe Blanco y Ricardo Varela.
Merecida recompensa a este criado provincial que fue quien dio el golpe de gracia allí donde más dolía, blandiendo la puntilla a la batalla autonómica. Esto, o que el nuevo Presidente prefiere atar en corto y vigilar de cerca a todos los enemigos íntimos que le hubieran podido salir si finalmente no hubiese gozado del comodín del público hace cosa de mes y medio.
Con las riendas del PPdeG en la mano, el de Os Peares ha pensado que otro buen lacayo bien podría ser Antonio Rodríguez Miranda, nuevo portavoz del partido. Dando así, una buena dosis de continuidad a su proyecto, recolocando las últimas piezas del rompecabezas popular.
Cual prestidigitador se saca de la manga la necesidad de un número tres, que con el beneplácito del señor Rueda, ponga la cara en el Parlamento y sirva de contrapunto a su pose institucional.
Pero la servidumbre en este partido no se acaba ahí. El XIV congreso no sólo ha valido para que los 2.100 compromisarios hayan aplaudido hasta sangrar al flamante y recién elegido “no sin mi Citroën” Presidente de la Xunta, revalidarlo como cabeza visible del PPdeG y concluir con una renovación precocinada desde hace más de 3 años, sino que el cónclave gallego, con flashes y palmeros, ha servido para poner a los pies de Mariano Rajoy la alfombra roja que le llevará a Moncloa.
Así pues, la gran fiesta azul nos deja pequeños ajustes en el organigrama interno del partido, renovando el 42% de su Comité Ejecutivo, con 31 caras nuevas en este órgano, pues como muy bien dice su presidente: “Los partidos que miran al pasado pierden las elecciones y los que miran al futuro son los que las ganan”. Pero el objetivo principal, más allá de debatir los estatutos, las políticas y las propuestas económicas, pasaba por hacer visible la multitud de palmaditas en el hombro para todos los que han logrado lo que para algunos ha sido una maravillosa sorpresa.
Antesala de las elecciones europeas mejor encaradas de los últimos años y prólogo de un futuro prometedor en España, gritamos todos a una: “¡arriba el albertismo y fuera el socialismo!”.
Pero…qué es lo que está cambiando?, ¿por qué el olor a rancio viene ahora del BNG y PSdeG que, no hace tanto y orgullosos, enarbolaban la bandera del futuro y el progreso?, ¿por qué sus caras “nuevas” traen consigo aires del pasado?.
Se respira algo distinto. Algo nuevo en el ambiente.
Es el mundo al revés.
Digo eu, que haberá que deixarlles os 100 días de rigor para empezar cas ondanadas.
ResponderEliminarAdemais, que o cambio ese do que falades xa se está vendo, non hai máis que ler a entrevista a Rodriguez Miranda no Correo, falando da pena que lle da que a súa filla fale "el castellano"...No día das letras galegas é o que toca.
Este sí que é cambio