3.5.09

E EU SON CARLOS AYMERICH

A Carlos Aymerich no le ha hecho falta rodearse de la solidaridad de los esclavos para rebelarse contra los romanos, simplemente le ha bastado contar con el apoyo de los quintanistas que lo ensalzan como “libertador” ante la mediocridad de sus contrincantes.

Aún así la rebelión del ejército de quintanistas parece que no va a ser suficiente, enfrente tienen a dos pesos pasados, perdón quiero decir pesados. Uno en constante lucha consigo mismo y muy lejos de representar a la sociedad gallega, el otro un valor caduco que pretende erigirse como valor de futuro. La sombra de pactos previos a la asamblea sigue planeando sobre los tres candidatos, aunque parece que Aymerich es el más reacio, quiere liderar el BNG sin periodos de transición y de una forma clara e inequívoca.

El BNG ha pasado de formar parte de un gobierno más que bicéfalo esquizofrénico, a cocerse en su propia esquizofrenia a dirimirse entre una bifurcación: ¿qué futuro les depara el destino: una movimiento asambleario o un partido político?

Aymerich no ha aprendido la lección y sigue creyendo que para liderar un partido político basta con dejarse caer por la U, y no me refiero a la UPG sino a ese diseñador gallego cuya línea de moda joven visten sin reparo los nacionalistas más ancianos, y comprarse un par de corbatas. Y es que si es cierto que el hábito no hace al monje, Aymerich va a tener que tirar de otros recursos para convertirse en un verdadero líder político. Pero parece que esa no es la única lección que no aprendido, porque si Quintana no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que sus compañías femeninas podían llegar a resultarle incómodas, Aymerich sigue creyendo que Teresa Táboas puede ser su “columna” vertebral. Una columna que lejos de estar hecha de hormigón más bien parece ser de ladrillo… porque puede terminar por levantar un muro que aísle al propio Aymerich de su partido. Y es Táboas pretende que su mensaje cale entre la ciudadanía a base de compartir café y bollos con los periodistas día sí y día también y de lanzar a otros vientos de Galicia las ideas de un nacionalismo renovado e ilusionante.

Y si las lecciones no son el fuerte de Aymerich parece que las decisiones tampoco. A día de hoy sigue debatiéndose entre liderar un BNG para todos o un BNG para la Asamblea, entre una Galicia inclusiva o una Galiza que no reconocen en 85% de los gallegos. Ser el relevo del candidato ya no es suficiente, contar con los apoyos del líder tampoco, a Aymerich se le exige además un comportamiento institucional, se le exige que sus aspiraciones políticas se traduzcan en la capacidad de liderar un partido “condenado” a gobernar en coalición, se le exige que, al margen de serlo, parezca un candidato a la Presidencia de la Xunta. Pero sobre todo se le exige que esté a la altura de lo que Galicia necesita y de lo que los ciudadanos demandan: líderes políticos con capacidad para liderar sus formaciones y realizar propuestas coherentes con las necesidades y demandas ciudadanas.

Habrá que esperar hasta el 10 de mayo para conocer el modelo de BNG que votan los delegados, al nuevo voceiro nacional de la formación y saber si este “joven” diputado recién llegado a la política gallega cuenta con el respaldo suficiente para liderar el futuro del nacionalismo gallego. De ser así, Aymerich tiene una difícil tarea para poder estar a la altura y más bien parece que, más que nunca, los enemigos están en casa. Y es que si algo se está demostrando es que el BNG hay muchos “candidatos” dispuestos a seguir dando guerra. Habrá que esperar…

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